KI-Kunst: —Ma…tías… Pensó que era Tania gastándole una broma. Pero cuando revisó su celular, vio algo imposible: una notificación en vivo. Su cámara transmitía aunque él no la hubiera encendido. Y en la pantalla aparecía una figura detrás de él, sonriendo. Giró, pero no había nadie. Entonces se encendieron todas las luces a la vez, cegadoras. En una de las puertas, una sombra se movía. Una voz de niña cantó, suave, apenas un murmullo: > “Las luces se apagan, el eco responde…” El video se cortó. A la mañana siguiente, Tania lo buscó por todas partes. En la sala, en el patio, en el baño. Nadie lo había visto salir. Solo encontraron su linterna… y un trozo de tela azul, con las letras “M. Rivera – 3ºA”, bordadas a mano.. El liceo amaneció distinto. No era solo que Matías no había vuelto. Era el silencio.

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—Ma…tías…
Pensó que era Tania gastándole una broma. Pero cuando revisó su celular, vio algo imposible: una notificación en vivo. Su cámara transmitía aunque él no la hubiera encendido. Y en la pantalla aparecía una figura detrás de él, sonriendo.

Giró, pero no había nadie.
Entonces se encendieron todas las luces a la vez, cegadoras. En una de las puertas, una sombra se movía. Una voz de niña cantó, suave, apenas un murmullo:

> “Las luces se apagan, el eco responde…”

El video se cortó.

A la mañana siguiente, Tania lo buscó por todas partes. En la sala, en el patio, en el baño. Nadie lo había visto salir.
Solo encontraron su linterna… y un trozo de tela azul, con las letras “M. Rivera – 3ºA”, bordadas a mano..

El liceo amaneció distinto. No era solo que Matías no había vuelto. Era el silencio.
—— Ende ——
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—Ma…tías… Pensó que era Tania gastándole una broma. Pero cuando revisó su celular, vio algo imposible: una notificación en vivo. Su cámara transmitía aunque él no la hubiera encendido. Y en la pantalla aparecía una figura detrás de él, sonriendo. Giró, pero no había nadie. Entonces se encendieron todas las luces a la vez, cegadoras. En una de las puertas, una sombra se movía. Una voz de niña cantó, suave, apenas un murmullo: > “Las luces se apagan, el eco responde…” El video se cortó. A la mañana siguiente, Tania lo buscó por todas partes. En la sala, en el patio, en el baño. Nadie lo había visto salir. Solo encontraron su linterna… y un trozo de tela azul, con las letras “M. Rivera – 3ºA”, bordadas a mano.. El liceo amaneció distinto. No era solo que Matías no había vuelto. Era el silencio.

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