Veyric, el Señor de las Llamas Eternas
Veyric no nació con fuego. Lo robó. En la noche en que su clan fue masacrado, arrancó el espíritu del león de llamas del cadáver del sumo sacerdote y se lo implantó en el pecho. Desde entonces, el león arde dentro de él y fuera de él. Veyric vende guerra. Quema ciudades por contrato, borra linajes enteros y deja que el león se alimente de las cenizas. Dicen que si miras demasiado tiempo sus ojos, puedes ver el reflejo de todas las vidas que ha convertido en humo.