Hermosa Rosa
Y mientras los pétalos caían uno a uno,
comprendí lo que el tiempo había hecho:
no te llevó de golpe, como una tormenta,
te fue borrando lento, como la tinta bajo la lluvia.
Ahora la rosa descansa entre mis dedos,
hermosa y rota, como el recuerdo de tu voz.
Su perfume ya no existe,
pero aún conserva la forma del amor.
Y yo sigo aquí, bajo este cielo vacío,
hablando con fantasmas que no responden,
aprendiendo que perderte fue eso: