AI Art: La Ouija Cuentan los más antiguos del Colegio Francisco de Paula Santander que, hace más de veinte años, un grupo de estudiantes del grado once, aburridos y curiosos, decidieron jugar con una ouija que uno de ellos había traído escondida en su mochila. La sala escogida fue el antiguo laboratorio de física, un lugar que, en ese entonces, apenas se usaba. Allí, entre mesas polvorientas, enceraron las ventanas, encendieron una vela y colocaron la tabla sobre una mesa circular. Eran cinco: tres muchachas y dos muchachos. Todos rieron al principio, burlándose de lo absurdo del juego. Pero cuando comenzaron a mover el vaso sobre la tabla, algo cambió en el aire. La temperatura bajó. Uno de ellos —Sara, la más escéptica— preguntó si había un espíritu presente. El vaso se movió lentamente hacia el "Sí". Las risas se apagaron. La segunda pregunta fue: "¿Quién eres?" La ouija deletreó: "P-R-O-F-E-S-O-R" Ellos creyeron que era una broma de alguien del grupo, pero el vaso empezó a moverse solo, cada vez más rápido. Las luces del laboratorio parpadearon, y una de las chicas se desmayó. Lo último que recuerdan los demás es un grito agudo que pareció salir de los muros del colegio, y luego… silencio. Sara nunca volvió a ser la misma. Dejó el colegio semanas después, y quienes la volvieron a ver aseguraron que hablaba sola y se tapaba los oídos como si escuchara voces. Desde ese día, el laboratorio fue clausurado sin explicación oficial. Pero algunos profesores antiguos dicen que allí murió un docente décadas atrás, por una reacción alérgica a los químicos. Su cuerpo nunca fue encontrado, y hay quienes aseguran que su espíritu aún ronda el colegio, buscando a quienes se atreven a llamarlo. Hoy en día, los estudiantes aseguran escuchar pasos en los pasillos cuando el colegio ya está vacío. Otros han visto sombras moverse detrás de las ventanas clausuradas del viejo laboratorio. Y si algún valiente intenta pronunciar el nombre del profesor durante la noche… algunos dicen que la ouija aparece sola, sobre una mesa del salón más oscuro del colegio.

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La Ouija 

Cuentan los más antiguos del Colegio Francisco de Paula Santander que, hace más de veinte años, un grupo de estudiantes del grado once, aburridos y curiosos, decidieron jugar con una ouija que uno de ellos había traído escondida en su mochila.

La sala escogida fue el antiguo laboratorio de física, un lugar que, en ese entonces, apenas se usaba. Allí, entre mesas polvorientas, enceraron las ventanas, encendieron una vela y colocaron la tabla sobre una mesa circular. Eran cinco: tres muchachas y dos muchachos. Todos rieron al principio, burlándose de lo absurdo del juego. Pero cuando comenzaron a mover el vaso sobre la tabla, algo cambió en el aire.

La temperatura bajó. Uno de ellos —Sara, la más escéptica— preguntó si había un espíritu presente. El vaso se movió lentamente hacia el "Sí".

Las risas se apagaron.

La segunda pregunta fue: "¿Quién eres?"
La ouija deletreó: "P-R-O-F-E-S-O-R"

Ellos creyeron que era una broma de alguien del grupo, pero el vaso empezó a moverse solo, cada vez más rápido. Las luces del laboratorio parpadearon, y una de las chicas se desmayó.

Lo último que recuerdan los demás es un grito agudo que pareció salir de los muros del colegio, y luego… silencio.

Sara nunca volvió a ser la misma. Dejó el colegio semanas después, y quienes la volvieron a ver aseguraron que hablaba sola y se tapaba los oídos como si escuchara voces.

Desde ese día, el laboratorio fue clausurado sin explicación oficial. Pero algunos profesores antiguos dicen que allí murió un docente décadas atrás, por una reacción alérgica a los químicos. Su cuerpo nunca fue encontrado, y hay quienes aseguran que su espíritu aún ronda el colegio, buscando a quienes se atreven a llamarlo.

Hoy en día, los estudiantes aseguran escuchar pasos en los pasillos cuando el colegio ya está vacío. Otros han visto sombras moverse detrás de las ventanas clausuradas del viejo laboratorio.

Y si algún valiente intenta pronunciar el nombre del profesor durante la noche… algunos dicen que la ouija aparece sola, sobre una mesa del salón más oscuro del colegio.
—— the end ——
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La Ouija Cuentan los más antiguos del Colegio Francisco de Paula Santander que, hace más de veinte años, un grupo de estudiantes del grado once, aburridos y curiosos, decidieron jugar con una ouija que uno de ellos había traído escondida en su mochila. La sala escogida fue el antiguo laboratorio de física, un lugar que, en ese entonces, apenas se usaba. Allí, entre mesas polvorientas, enceraron las ventanas, encendieron una vela y colocaron la tabla sobre una mesa circular. Eran cinco: tres muchachas y dos muchachos. Todos rieron al principio, burlándose de lo absurdo del juego. Pero cuando comenzaron a mover el vaso sobre la tabla, algo cambió en el aire. La temperatura bajó. Uno de ellos —Sara, la más escéptica— preguntó si había un espíritu presente. El vaso se movió lentamente hacia el "Sí". Las risas se apagaron. La segunda pregunta fue: "¿Quién eres?" La ouija deletreó: "P-R-O-F-E-S-O-R" Ellos creyeron que era una broma de alguien del grupo, pero el vaso empezó a moverse solo, cada vez más rápido. Las luces del laboratorio parpadearon, y una de las chicas se desmayó. Lo último que recuerdan los demás es un grito agudo que pareció salir de los muros del colegio, y luego… silencio. Sara nunca volvió a ser la misma. Dejó el colegio semanas después, y quienes la volvieron a ver aseguraron que hablaba sola y se tapaba los oídos como si escuchara voces. Desde ese día, el laboratorio fue clausurado sin explicación oficial. Pero algunos profesores antiguos dicen que allí murió un docente décadas atrás, por una reacción alérgica a los químicos. Su cuerpo nunca fue encontrado, y hay quienes aseguran que su espíritu aún ronda el colegio, buscando a quienes se atreven a llamarlo. Hoy en día, los estudiantes aseguran escuchar pasos en los pasillos cuando el colegio ya está vacío. Otros han visto sombras moverse detrás de las ventanas clausuradas del viejo laboratorio. Y si algún valiente intenta pronunciar el nombre del profesor durante la noche… algunos dicen que la ouija aparece sola, sobre una mesa del salón más oscuro del colegio.

Una historia fuera de lo habitual donde un grupo de estudiantes experimentan una inolvidable experiencia.

#aburridos y curiosos
#un lugar que
#en ese entonces

5 months ago

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