Su inicios
Aunque el sombrero seleccionador envió a Karasu Agrippa a Ravenclaw por su inteligencia, donde fue considerado uno de los alumnos más brillantes de la casa; pronto demostró que su verdadera pasión iba mucho más allá del estudio académico. Desarrolló un interés casi obsesivo por los duelos mágicos y destacó rápidamente en Defensa Contra las Artes Oscuras, donde su creatividad, precisión y sangre fría lo convirtieron en un oponente excepcional incluso para estudiantes de cursos superiores.