Astaroth: Sovereign of the Eternal Eclipse
"No todos los monstruos nacen en la oscuridad; algunos fueron creados por la luz que juró protegerlos."
Astaroth nació entre dos mundos irreconciliables: la sangre de un humano y el legado de un demonio. Durante siglos caminó como un guardián silencioso, rechazado por ambos reinos y aceptando el peso de una paz que nunca le perteneció. Cada batalla que libró fue para proteger a quienes jamás pronunciaron su nombre con respeto. Para los humanos era un demonio; para los demonios, una imperfección. Sin importar cuánto sacrificara, siempre era el extraño destinado a permanecer solo.
Cuando la guerra entre ambos mundos alcanzó su punto más cruel, aquellos a quienes salvó eligieron sacrificarlo para sellar un antiguo poder. Encadenado bajo un eclipse eterno, comprendió la verdad que había ignorado durante toda su vida: la justicia nunca había sido imparcial, solo favorecía a los vencedores. En las profundidades del abismo, una antigua entidad conocida como el Corazón de las Sombras le ofreció aquello que el mundo siempre le negó: un lugar al que pertenecer.
Astaroth aceptó.
Las sombras no devoraron su alma; simplemente liberaron la parte de él que había permanecido encadenada por la esperanza. Su cuerpo se convirtió en el trono de una oscuridad primordial, su katana pasó a cortar el tejido mismo de la realidad y el eclipse respondió a su voluntad. Donde antes caminaba un protector, ahora se alzaba el Soberano de las Sombras, un rey que no buscaba destruir el mundo por odio, sino reconstruirlo sobre un principio inquebrantable: jamás volvería a existir alguien condenado por su origen.
Ahora los cielos tiemblan con cada paso que da. Los antiguos dioses observan en silencio, conscientes de que el mayor enemigo de la creación no es un demonio... sino el héroe que finalmente dejó de creer en ella.