AI 藝術: Manrique viaja desde Xela (Quetzaltenango) hacia la Antigua Guatemala, enviado por su padre para arreglar documentos relacionados al mausoleo familiar, destinado para cuando él muera. Al llegar, lo recibe su prima Natalia en una vieja pensión que perteneció a la familia. Le asignan una habitación polvorienta y algo descuidada. Con el paso de los días, las gestiones en la municipalidad no avanzan. Finalmente, el encargado de la alcaldía le confiesa que no le ayudará, pues el mausoleo pertenece a la rama de la familia que aún vive en Antigua. Desilusionado, Manrique fuma un cigarrillo afuera de la pensión, reflexionando en silencio. Cuando regresa a su cuarto, descubre que los documentos del mausoleo están rotos sobre su cama, sin saber quién lo hizo. Durante las noches, comienza a escuchar gemidos y un arrastre inquietante provenientes del tercer patio de la casa colonial. Natalia insiste en que es un perro, pero Manrique, al investigar, se da cuenta de que en el tercer patio habita una criatura humanoide con rasgos inquietantemente familiares. Decide no darle más atención. Esa misma noche, nota que una habitación siempre cerrada está abierta e iluminada por viejas lámparas. Dentro hay un gran piano, muebles cubiertos de telarañas y sillones ocupados por los miembros de la familia que viven en Antigua. Una anciana, que parece ser la matriarca, le habla: le revela la verdad sobre su padre y su tía, quienes de niños mantuvieron una relación incestuosa, y cuyo resultado fue la criatura que habita en el tercer patio. Por esa vergüenza, su padre no sería bienvenido en la Antigua, ni siquiera muerto. Manrique comprende todo: los documentos rotos, la criatura y la hostilidad de la familia. Al amanecer, parte de regreso a Xela. Cuando su padre le pregunta cómo resultó todo, responde que todo está resuelto, ocultando la verdad. En su interior ya ha decidido enterrarlo en Xela, en el cementerio del Cerro del Baúl.
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Manrique viaja desde Xela (Quetzaltenango) hacia la Antigua Guatemala, enviado por su padre para arreglar documentos relacionados al mausoleo familiar, destinado para cuando él muera. Al llegar, lo recibe su prima Natalia en una vieja pensión que perteneció a la familia. Le asignan una habitación polvorienta y algo descuidada. Con el paso de los días, las gestiones en la municipalidad no avanzan. Finalmente, el encargado de la alcaldía le confiesa que no le ayudará, pues el mausoleo pertenece a la rama de la familia que aún vive en Antigua. Desilusionado, Manrique fuma un cigarrillo afuera de la pensión, reflexionando en silencio. Cuando regresa a su cuarto, descubre que los documentos del mausoleo están rotos sobre su cama, sin saber quién lo hizo. Durante las noches, comienza a escuchar gemidos y un arrastre inquietante provenientes del tercer patio de la casa colonial. Natalia insiste en que es un perro, pero Manrique, al investigar, se da cuenta de que en el tercer patio habita una criatura humanoide con rasgos inquietantemente familiares. Decide no darle más atención. Esa misma noche, nota que una habitación siempre cerrada está abierta e iluminada por viejas lámparas. Dentro hay un gran piano, muebles cubiertos de telarañas y sillones ocupados por los miembros de la familia que viven en Antigua. Una anciana, que parece ser la matriarca, le habla: le revela la verdad sobre su padre y su tía, quienes de niños mantuvieron una relación incestuosa, y cuyo resultado fue la criatura que habita en el tercer patio. Por esa vergüenza, su padre no sería bienvenido en la Antigua, ni siquiera muerto. Manrique comprende todo: los documentos rotos, la criatura y la hostilidad de la familia. Al amanecer, parte de regreso a Xela. Cuando su padre le pregunta cómo resultó todo, responde que todo está resuelto, ocultando la verdad. En su interior ya ha decidido enterrarlo en Xela, en el cementerio del Cerro del Baúl.
4 months ago
